En los ciclos de Adorno, las imágenes canónicas de la historia del arte se enfrentan a las realidades de la catástrofe climática y la destrucción del medio ambiente. El Ciclo de Adorno I
comprende 11 pinturas de gran formato en las que aparecen citas de Botticelli, Manet, Gauguin, Rodin, Caspar David Friedrich, Franz Marc o Monet, trasladadas a un presente devastado. Quemaduras,
recortes, reversos pintados y materiales reales rompen la superficie pictórica cerrada y hacen visibles aquellas fuerzas que permanecían ocultas en las obras originales.
El punto de partida es la frase de Adorno «No hay vida verdadera en la falsa». Las obras se preguntan qué imágenes de la naturaleza, la belleza y la redención nos podemos permitir aún hoy
—y a qué precio—. La pintura no sirve aquí como consuelo o acusación, sino como un medio que nos pone un espejo delante.
